¿Qué pasaría si la tierra dejara de girar?

Puntúa este post

La Tierra gira y nosotros giramos con ella. Pero, ¿qué pasaría si la Tierra dejara de girar de repente?

Bueno, lo primero que pasaría es que aumentarías de peso. Pero esta sería una preocupación menor. Que la Tierra siga girando es muy importante, vamos ver por qué.

que pasaría si la tierra dejara de girar

En el ecuador, la superficie de la Tierra, y toda ella, en la actualidad está girando a unos 1600 km/h (hace unos 4500 millones de años, cuando la Tierra se estaba formando, la velocidad de giro de la tierra era de unos 6400 km/h, y el día duraba unas 6 horas). Según te vas acercando a los polos, la Tierra no se tiene que mover tan rápido para completar sus giros diarios.

En España, la velocidad de giro de la Tierra es de unos 1.238,5 kilómetros por hora. Si pudieras levitar y te quedaras estático con respecto al giro de la Tierra, la verías girar a tus pies a toda velocidad. Pero, por supuesto, cuando das un salto la Tierra no se mueve, porque tú estás girando con ella.

 

Las consecuencias de que la Tierra dejase de girar

 

Todos estamos girando con la Tierra y por eso, si de repente dejase de girar tendría consecuencias catastróficas para todos. En el mismo momento en el que frenase en seco, todo lo que se encontrase en su superficie y no estuviera en los polos continuaría moviéndose, y sería lanzado en dirección Este a más de mil kilómetros por hora. Nada sería lanzado hacia el espacio debido a que la velocidad de escape (velocidad necesaria para escapar de la atracción gravitatoria) es de 40320 km/h, pero tu cuerpo se convertiría en una auténtica bala. La atmósfera frenaría de forma más gradual, por lo que la gente que en ese momento estuviera volando en un avión por ejemplo, suponiendo que este soportase las tormentas que se generarían, podrían tener alguna oportunidad de sobrevivir. Los astronautas a bordo de la estación espacial internacional tendrían muchas más posibilidades de sobrevivir a este primer momento. Pero probablemente nadie les estaría esperando aquí abajo. La gente que se encontrase muy cerca de los polos podría haber sobrevivido, pero solo por un corto período de tiempo. Ráfagas de viento más rápidas que las que se producen como consecuencia de una explosión atómica, arrasarían la superficie y formarían tormentas en todo el planeta de una magnitud sin precedentes. La fricción provocada por estos vientos sobre la superficie de la Tierra, sería suficiente para provocar incendios masivos, aparte de arrasar con todo aquello que aún quedase en pie sobre la superficie. El Sol parecería congelarse en el cielo ya que el día pasaría de durar 24 horas a 365 días completos. Al no existir rotación, el campo magnético que protege a la Tierra se extinguiría seríamos rociados con cantidades letales de radiación ionizante del Sol. Los océanos entrarían en tierra firme en forma de tsunamis de kilómetros de altura y arrasarían tierra firme, antes de emigrar hacia los polos, donde la gravedad es más fuerte. Dejarían de existir las cuencas oceánicas, producidas por la inercia de la rotación de la Tierra, en el momento en el que la Tierra dejase de tener el abultamiento de 42 kilómetros alrededor de su ecuador, ya que si rotase más despacio o se detuviera, esto la convertiría en una esfera más perfecta de lo que es ahora. Posiblemente permitiendo que los océanos volvieran a algún sitio más adelante.

Esto es lo que ocurriría si la Tierra dejase de girar, pero esto es algo que no va a ocurrir, aunque en realidad la velocidad de rotación se está reduciendo poco a poco. En primer lugar, si la Tierra está girando a tanta velocidad, ¿por qué no podemos sentirlo?. Bueno, por suerte para nosotros, el cambio de velocidad es muy gradual. La Tierra es enorme. Es como si un coche tardase 6 horas y 2000 kilómetros en dar un giro hacia la derecha. No es tan brusco como para que nuestros sentidos lo detecten.

La velocidad de rotación de la Tierra está en continuo cambio, pero siempre en sentido tangencial a la trayectoria circular a la que se ve dirigida. Ahora, debido a que la inercia es una propiedad de la materia, lo que incluye a tu propio cuerpo, sin una fuerza que actúe sobre nosotros poco a poco iríamos abandonando la superficie de la Tierra. Por suerte, la Tierra ejerce una fuerza sobre nosotros. La fuerza centrípeta, originada por la gravedad. La fuerza centrípeta necesaria para mantenerse en una trayectoria circular junto a la Tierra se resta del total que la atracción gravitatoria de la Tierra ejerce sobre tu cuerpo. La fuerza restante simplemente te empuja hacia abajo, hacia el centro de la Tierra, lo que te da tu peso. En el ecuador, si la Tierra no girase y ninguna fuerza centrípeta se necesitase para mantenerse sobre la Tierra, pesarías un 0,3 % más de lo que actualmente pesas. Si la Tierra girase unas 16 veces más rápido de lo que lo hace ahora mismo, la totalidad de su fuerza gravitacional se destinarían a la fuerza centrípeta que lucha en contra de su inercia y no pesarías nada. La dieta definitiva, ¿no?.

Los pequeños cambios en la distribución de la masa en la Tierra, causados por terremotos, por la fusión del hielo o las presas artificiales o incluso al subir o bajar escaleras, hacen que la velocidad de rotación de la Tierra varíe. Claro, estos cambios muy pequeños, pero con el tiempo se van sumando. En 150 millones de años, un día en la tierra no será de 24 horas de duración, sino de 25. Esto no parece mucho, pero puede afectar a cosas importantes, como la precisión que ofrecen los GPS.

Por tanto, como solución los científicos mantienen el ritmo de los segundos usando relojes atómicos. Otros científicos miden la velocidad de cambio de la rotación de la Tierra mediante la observación de estrellas distantes y quásares. Por eso, cada pocos meses observan estos pequeños cambios en la velocidad de rotación terrestre, y si pueden provocar la variación de casi un segundo, deciden añadir o restar ese segundo en el año actual. El resultado es la medida de tiempo utilizado en casi todas partes, incluyendo los teléfonos, hora UTC. Como este sistema se empezó a usar en 1972, se han añadido 25 segundos bisiestos. Lo que esto significa es que el tiempo de reloj es, y tiene que ser, un producto artificial con actualizaciones y puestas a punto administradas periódicamente. El tiempo nos da la fecha y el tiempo futuro solo a veces puede predecirse.

Por lo que podemos deducir, que nunca estamos seguros ni de la hora exacta que es actualmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *